Nutrigenética
Variantes asociadas al metabolismo de nutrientes y a rasgos alimentarios. El nivel de evidencia está declarado en cada tarjeta: no todas las asociaciones tienen el mismo respaldo, y conviene leerlas con esa etiqueta puesta.

Los 15 rasgos de tu alimentación, con su respaldo declarado
Tu resumen: 15 rasgos leídos — 4 con uso clínico establecido, 2 con respaldo sólido y 9 de menor respaldo. Cada tarjeta declara su nivel de evidencia.
Tolerancia a la lactosa
G/APortás una copia de la variante de persistencia de lactasa. En general se tolera lactosa, aunque puede haber síntomas con cargas altas. Un resultado G/G indicaría no-persistencia. Esta posición explica la persistencia de lactasa en ascendencia europea; en ascendencia africana o de Medio Oriente intervienen otras variantes que este chip no mide, así que ahí un G/G no alcanza para afirmar no-persistencia.
Riesgo genético de celiaquía
DQ2.5 negativo · DQ8 negativoMás del 99% de las personas con enfermedad celíaca portan DQ2.5 o DQ8, así que no tenerlos vuelve el diagnóstico muy poco probable. No lo descarta: estos haplotipos se infieren a partir de variantes marcadoras del chip y no de una tipificación HLA, y existen casos con DQ2.2 o con medio heterodímero. Ante síntomas, el diagnóstico se hace con serología y biopsia, no con este resultado.
Metabolismo del alcohol
G/GSin la variante de déficit de ALDH2 (rubor facial). No implica que el consumo de alcohol sea inocuo.
Sobrecarga de hierro (hemocromatosis)
G/GNo portás la variante C282Y, responsable de la mayoría de los casos de hemocromatosis hereditaria.
Velocidad con la que degradás el alcohol
C/TUna copia de la variante rápida. El primer paso de la degradación se acelera y el acetaldehído se acumula antes, así que el malestar con alcohol suele aparecer con menos cantidad. Va de la mano con el resultado de ALDH2: si esa enzima además trabaja lenta, el efecto se suma.
Triglicéridos y grasas en sangre
A/GUna copia de la variante. Se asocia a triglicéridos en ayunas más altos y a una subida mayor después de comidas con mucha grasa. Es una tendencia promedio: el valor real se mide con un perfil lipídico.
Metabolismo de la cafeína
A/CLa cafeína se elimina más lento. Se asoció a mayor sensibilidad al efecto sobre el sueño y, en algunos estudios, a más riesgo cardiovascular con consumos altos. La evidencia es consistente pero de efecto chico.
Metabolismo del folato
C/TMuy frecuente en la población general. Por sí solo NO justifica suplementar metilfolato ni indicar estudios adicionales. Sostener una ingesta adecuada de folato es la recomendación estándar, igual que para cualquier persona.
Conversión de omega-3 vegetal
G/TCapacidad intermedia de convertir ALA (de origen vegetal) en EPA/DHA. En dietas sin pescado puede favorecerse una fuente directa de EPA/DHA.
Vitamina D circulante
A/CAsociado a menor concentración de proteína transportadora de vitamina D. El dato clínico útil sigue siendo la 25-OH-vitamina D medida en sangre, no el genotipo.
Cafeína, sueño y nerviosismo
C/TUna copia de la variante asociada a más nerviosismo y peor sueño con la misma dosis. El efecto es chico y se nota sobre todo con café a la tarde.
Apetito y sensación de saciedad
T/CUna copia de la variante. Se asocia en promedio a algo más de hambre y a un peso corporal levemente mayor. El efecto medido es de unos pocos cientos de gramos: es real a nivel de poblaciones y muy chico a nivel de una persona.
Percepción del sabor amargo
C/GRasgo sin implicancia clínica. Puede influir en la preferencia por crucíferas (brócoli, coliflor).
Preferencia por lo dulce
G/AUna copia de la variante asociada a mayor consumo de azúcar y golosinas. FGF21 es una hormona que participa en la preferencia por macronutrientes; la asociación es consistente pero de efecto chico.
Sensibilidad a la sal
A/GUna copia de la variante. Los estudios que la asocian a presión más alta con dietas ricas en sodio no siempre se replican, y el efecto es chico.
Leé cada tarjeta con su nivel de evidencia puesto, porque esta sección mezcla dos clases de resultado. Los rasgos de nivel A y B tienen respaldo clínico establecido — la tolerancia a la lactosa, el metabolismo del alcohol o la sobrecarga de hierro no son curiosidades, y lo que dicen esas tarjetas vale. Esta advertencia es para los de nivel C y D: para esos, ningún estudio demostró que ajustar la alimentación según el genotipo mejore un resultado de salud; los efectos son chicos y quedan tapados por la dieta habitual, el peso, la actividad física y los antecedentes. Quien te venda «tu dieta según tu ADN» armada sobre esa clase de rasgos te está vendiendo algo que la evidencia no respalda.